Los dos acusados de matar a un carnicero en Santiago en 2024 aceptan 11 años y medio de prisión

La autopsia, que acreditaba la implicación de ambos investigados en la muerte de Antonio Costa, clave para que acusaciones y defensas hayan suscrito una sentencia de conformidad
El juicio, como estaba previsto, se ha resuelto por la vía rápida. Los dos acusados de matar en 2024 a un placero del mercado de abastos de Santiago de Compostela han aceptado una pena de 11 años y medio de prisión por homicidio. La autopsia, que acreditaba la implicación de ambos jóvenes en la muerte violenta de Antonio Costa, ha sido clave para que acusaciones y defensas alcanzasen un acuerdo y pactasen una sentencia de conformidad, que, por consiguiente, ya es firme.
La sentencia de conformidad evita así la vista oral, que iba a celebrarse durante toda la semana en la sede de la Audiencia Provincial de La Coruña en Santiago. Ya no ha sido necesaria la constitución del jurado popular. Este lunes, durante la breve vista en la que se leyó el escrito de acusación y los dos acusados reconocieron los hechos, los candidatos a formar parte de ese tribunal permanecieron en una sala contigua, a la espera de que se consumase o no el pacto.
Finalmente, no se necesitó echar mano del jurado popular porque se certificó la 'fumata blanca'. Los dos acusados, Carlos y Kevin, dos jóvenes de origen venezolano, se reconocieron como autores de la muerte de Antonio Costa, que aquella madrugada del 14 de noviembre de 2024, como cada día, había acudido a preparar su puesto para abrirlo más tarde al público. Ambos procesados ya estaban en prisión preventiva y ahora continuarán entre rejas cumpliendo las penas impuestas.
De 16 a 11 años y medio
Con el pacto, suscrito por la Fiscalía, la acusación particular y los letrados de las dos defensas, los procesados logran rebajar la pena de prisión inicialmente solicitada. El fiscal reclamaba 16 años de prisión y la acusación particular elevaba la petición hasta los 20. Las acusaciones, por su parte, aseguran así una condena superior a los diez años y evitan el riesgo de someter el caso al escrutinio de un tribunal popular. Además, se les ha impuesto una pena de cinco años de libertad vigilada, a contar desde que queden en libertad.
En concreto, la pena finalmente impuesta es de 11 años y medio de prisión por el homicidio del placero, a lo que se añade una multa de casi mil euros por las lesiones causadas al vigilante de seguridad, que había acudido en auxilio de Antonio. En sus escritos previos al juicio, las acusaciones solicitaban también pena de cárcel por estas lesiones, pero finalmente la condena queda en una sanción económica. A ello se suman las indemnizaciones que deberán abonar a los familiares de Antonio Costa, que rondan los 580.000 euros en total, y otros 23.000 euros al vigilante.
Los hechos
Aquella madrugada, pasadas las cuatro, los dos acusados se encontraron con Antonio Costa a las puertas del mercado de abastos. Se inició una discusión entre ellos que se trasladó posteriormente al interior de la plaza. Ya dentro, los acusados continuaron forcejeando con Antonio y con el vigilante, según la secuencia que ambos reconocen y que la magistrada leyó este lunes en la sala. Mientras Kevin forcejeaba con el vigilante, Carlos tiró a Antonio al suelo y lo amenazó: «Yo lo mato».
El carnicero logró recomponerse y se dirigió a su puesto para coger un haragán, «un instrumento contundente», precisó la magistrada, utilizado para tareas de limpieza. Carlos consiguió subirse a horcajadas sobre el placero y le golpeó «con fuerza en la cabeza y en otras partes del cuerpo», mientras Kevin se enzarzaba con el vigilante, impidiendo que este pudiera socorrer a Antonio. Carlos logró inmovilizar al carnicero, que permanecía con la cabeza apoyada contra una columna de piedra. Kevin, por su parte, arrebató el haragán a Antonio y le golpeó con él en la cabeza «al menos en dos ocasiones». En ese momento, Carlos gritó: «¡Lo has matado!».
Golpes mortales
Antonio Costa falleció poco después a consecuencia de un traumatismo craneal. El vigilante resultó herido en un hombro y sufrió una crisis de ansiedad. Antonio vivía, en el momento de su muerte, con su esposa y sus cinco hijos.
En declaraciones a los periodistas tras la breve vista, tanto el abogado de Kevin, Antonio Salceda, como el de Carlos, Víctor Bouzas, se mostraron satisfechos con la sentencia de conformidad y trasladaron el pésame y el arrepentimiento de sus clientes a la familia de Antonio Costa.
El letrado de Kevin subrayó que no se trató de un crimen premeditado, de ahí su calificación como homicidio y no como asesinato, lo que reduce sustancialmente la pena. El de Carlos, por su parte, confesó que al principio no veía con buenos ojos un acuerdo al considerar que su cliente no había participado «de forma activa» en el crimen. Después, sin embargo, el informe de la autopsia dejó claro que los golpes que propinó su patrocinado también pudieron haber sido letales.
FUENTE : ABC | Fotografía: Salceda & Abogados
+ INFO: La Voz de Galicia | El Correo Gallego





